martes, 8 de marzo de 2011

Ciudadanas de este Planeta

Somos mujeres y somos luchadoras. Es difícil ser mujer en un lugar donde, a pesar de ser abrumadora mayoría, todavía hay que pelear por el lugar que nos corresponde. Recuerdo haber leído hace poco una noticia que decía que las mujeres cuidamos mejor el medioambiente que los hombres, y vaya que es verdad.
Si vemos lo que pasó el año pasado en la COP16 de Cancún, dos mujeres salvaron a la última Convención de Cambio Climático y Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, de quedar en un punto muerto de difícil retorno. Ellas fueron la secretaria del Convenio de Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres y la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa.
Pero no hay que olvidar que el género femenino es uno de los que está más expuesto a sufrir los embates del cambio climático. Según un informe de la Fondo de Naciones Unidas para la Población publicado en el 2009, "Varias investigaciones mencionadas (...) indican que en los desastres naturales—incluso los relativos a episodios meteorológicos extremos—las mujeres tienen más probabilidades de morir que los hombres, y esta discrepancia es tanto más pronunciada cuanto más bajos son los ingresos y cuanto más grande son las diferencias en la condición social de hombres y mujeres"
Gran parte de los 1.500 millones de personas que viven con menos de un dólar diario son mujeres que viven en países pobres y la mayoría de ellas viven en zonas marginales vulnerables al cambio climático. Como viven de la agricultura, cuando hay sequías o inundaciones deben hacer un gran esfuerzo para conseguir agua y alimentos a lugares más lejanos para alimentar a sus familas. Por ello se exponen a sufrir hambre y enfermedades.
Esto es un claro indicador de que las acciones de mitigación, y más aún las de adaptación al cambio climático, deberán tener en cuenta las necesidades, los derechos y el potencial de las mujeres.
El mismo informe expresa "las inversiones que amplían los medios de acción de las mujeres y las niñas—particularmente, las inversiones en educación y salud—refuerzan el desarrollo económico, reducen la pobreza y tienen efectos beneficiosos sobre el clima."
Como dije al principio, todavía queda mucho camino por recorrer, pero nadie nos puede negar que si nos dan la oportunidad, podemos generar un cambio.

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