Es conocida la mala fama que ganó a nivel mundial el gobierno de George Bush en relación al Cambio Climático. No sólo por no comprometerse a cumplir el Protocolo de Kioto, sino también por la tarea de los funcionarios que representaron a ese país en las COP.
Sus intervenciones, memorables algunas, solían ser muy comentadas por sus colegas y se convirtieron en la comidilla de las ONG, que casi siempre elegían a Estados Unidos como uno de los “Fósiles del día”, una especie de “anti premio” con el que escarchaban a los tres países que trababan las negociaciones durante las COP.
Pero muchos gobernadores, como por ejemplo Arnold Schwarzenegger en California, se rebelaron contra la política del gobierno republicano implementando medidas como por ejemplo la regulación de las emisiones de CO2 de vehículos.
Apenas asumió Barack Obama en el gobierno, el Cambio Climático volvió a ser una prioridad en la agenda de gobierno. En mayo, el actual presidente presentó un plan para reducir las emisiones de gases de los vehículos y obliga a las automotrices a construir autos y camiones más eficientes en cuanto al consumo de energía.
En junio, la Cámara de Representantes, lo que sería en Argentina la cámara de Diputados, dio media sanción a una ley más abarcativa en el que compromete a todos los sectores de la economía norteamericana a disminuir el 17 por ciento de sus emisiones para el año 2020 y un 83 por ciento para el 2050. Y establece el sistema de compra y venta de bonos de carbono (cap and trade) como incentivo para las empresas.
La mayoría de los medios informaba que el presidente Obama intenta mostrar un cambio de actitud de su país con miras a la COP15. Lo ajustado de la votación en el Capitolio (se aprobó por 219 votos a 212) indica que todavía el combate al cambio climático genera resistencia en los estadounidenses. No será nada fácil pero muchos, adentro y fuera de los Estados Unidos, esperan que el ‘Yes, we can’ prevalezca.
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