El sábado 27 de marzo, Buenos Aires junto a otras ciudades de la Argentina rindió homenaje al planeta sumándose al apagón mundial organizado por la World Wildlife Fund (WWF). La oficina de esta ONG en Argentina,Fundación Vida Silvestre, organizó el apagón en Buenos Aires junto con el Gobierno de la Ciudad. El director de la Fundación Diego Moreno y la licenciada Graciela Gerola, encargada de la Agencia Ambiental porteña, presentaron el evento,siempre resaltando la necesidad de combatir el cambio climático a nivel global y local.
El clima no ayudó mucho. Pese a que no llovía, había viento, que hizo que el número 60 que estaba formado con velas frente al Obelisco no pudiera ser encendido en su totalidad al momento del apagón. Las ráfagas, aunque no eran muy fuertes, también conspiraron contra el cierre, ya que la simbólica cifra encendida debió ser apagada antes de tiempo, dado que las llamas se apoderaban de los soportes de las velas.
Fuera de estas cirncunstancias, el evento fue acompañado por mucha gente que se acercó en forma espontánea que se sumó a la iniciativa encendiendo velas que repartían los voluntarios de Vida Silvestre. Pequeñas luces que permanecieron encendidas hasta las 21.30, hora en que uno de los grandes símbolos de la ciudad volvía a encenderse.
Este año La Hora del Planeta tuvo mayor adhesión que el año pasado, cuando en el mismo instante en que había que apagar las luces, la selección nacional de fútbol estaba jugando su partido de eliminatorias. Aún así, espero que la vuelta de la luz no haya apagado el propósito de seguir luchando para que el gobierno argentino reconozca el cambio climático no es un problema del que tienen que ocuparse solamente los que lo generaron.
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